La llegada del Covid-19 al mundo significó un cambio drástico en las vidas de las personas. Este cambio de realidad significó un duro golpe para todos los sectores económicos, sociales y sobre todo educativos en el mundo.

Frente a esta situación, surgieron nuevas dudas y se reforzaron algunos miedos existentes relacionados con los métodos educativos existentes. Con el confinamiento, las clases presenciales hacían una pausa indefinida, por lo que las solución recae en las aulas virtuales.

Sin embargo, esta solución puede parecer la más indicada a primera vista, he hecho, es la que se ha aplicado. Sin embargo, esto sólo ha puesto en evidencia una brecha de desigualdad que ya existía pero no era tan evidente.

No todos los estudiantes tienen acceso a las plataformas online

Aunque a estas alturas del partido, pensar que haya familias sin acceso a un ordenador, resulta increíble, es la realidad de millones de hogares en el mundo. Un panorama que afecta tanto a maestros como estudiantes que no cuentan con una PC en sus hogares o que quizás la que poseen no cumple con las condiciones o requerimientos necesarios para hacerle frente a esta realidad.

Una situación que puede agravarse aún más en aquellas comunidades más desfavorecidas, donde no cuentan con una formación o experiencia previa en el uso de este tipo de herramientas.

Esta brecha tecnológica es cada vez más notoria, lo que en muchos casos ha llevado a estudiantes a no poder continuar con su formación y aprendizaje curricular, al menos de manera online hasta que la situación actual vuelva a la normalidad.

El acceso al Internet no es igual para todos

Otra barrera que enfrentan los estudiantes de distintos niveles es el acceso a Internet. Esto contribuye a limitar aún más el acceso a la educación de millones de jóvenes en el mundo, aumentando la tasa de abandono escolar e incrementando los niveles de pobreza, sobre todo en zonas rurales.

La electrificación rural para reducir el abandono escolar

Por último, en América Latina y el Caribe, el no tener acceso ala electricidad en las comunidades más rurales ha sido un gran generador de abandono escolar. Ha quedado demostrado a través del estudio “Un futuro más brillante: el impacto de los programas de electrificación de las escuelas rurales sobre la tasa de abandono escolar en la educación primera en Brasil”, realizado por la división de Energía del BID, que

“La electrificación rural puede tener un impacto directo en la reducción del abandono escolar en los primeros años de educación”.

En este estudio, explican desde la división de Energía del BID que:

“Calculamos el impacto de corto y mediano plazo de electrificación en escuelas rurales, beneficiadas con el programa Luz para Todos en las Escuelas. En promedio, las escuelas investigadas tenían en 2013 una tasa de abandono de 4.4% en los primeros años de la vida escolar (niños entre 7 y 11 años), y 3.9% en 2016”.

Programa “Luz para Todos en las Escuelas”

Este programa nace en 2004 por BID en coordinación entre el Ministerio de laEducación (MEC) y el Ministerio deMinería y Energía (MEME) de Brasil con la intención de llevar energía eléctrica a las poblaciones rurales en Brasil.

Leave a Reply