En América Latina una gran parte de la población rural no cuenta con el acceso al servicio de energía eléctrica moderno, dejando a su paso un deterioro de su calidad de vida y por ende queda imposibilitado el desarrollo de las zonas donde habitan.

Es por ello, que unos de grandes retos que afronta la región para erradicar la pobreza y garantizar la prosperidad de sus habitantes es la electrificación de las comunidades rurales.

Tal es el caso, que para los Estados miembros de la ONU, es para el año 2030 el acceso universal a energía asequibles confiables y modernas.

No ha sido una labor fácil, mucho menos ágil

Sin embargo, esta labor no ha sido fácil y mucho menos ágil. Diferentes factores como la dificultad de acceso, la dispersión de los habitantes, una planeación débil y la escasa regulación, han sido responsables de obtener indicadores poco favorables.

Si realmente se quiere solventar esta situación, el compromiso y la unión de los diferentes gobiernos nacionales, la empresa privada, la cooperación internacional y sobre todo las comunidades beneficiarias deberá estar fuertemente desarrollado.

Tecnología correcta y unión de las comunidades

No obstante, la selección de la tecnología correcta junto a que las comunidades deben involucrarse de forma permanente en todas las fases del proyecto resulta fundamental si se desea garantizar un servicio seguro, sostenible confiable y sobre todo de calidad.

De esta forma, la política energética deberá estar enfocada a la sostenibilidad técnica, financiera y ambiental y la solución de los problemas de los usuarios.

Es así, como en la mayoría de los casos en América Latina y el Caribe, se ha convertido en una solución poco eficiente desde el punto de vista financiero la extensión de redes eléctrica a los sistemas interconectados, ganando popularidad los sistemas de generación aislados o micro redes de generación a partir de recursos renovables no convencionales como la energía solar, eólica o biomasa.

Se necesitan mecanismos que establezcan e incentiven por parte de los gobiernos

Y es que otro de los retos que ha afrontado la región parte del financiamiento de soluciones energéticas.

Es por ello, que la necesidad de establecer e incentivar mecanismos por parte de los gobiernos con empresas privadas o de sector exclusivo, puede ser la diferencia para cubrir la brecha existente en aquellas zonas apartadas.

Asimismo, la cooperación internacional es determinante en gran medida para este financiamiento, ya que a través de ella es posible hacer transferencia tecnológica de otros proyectos desarrollados a nivel mundial.

En definitiva, cuando se logre la cobertura eléctrica total, la calidad de vida de los habitantes de los sectores y comunidades más rurales se verá mejorada, así como el acceso a mejores herramientas de educación y desarrollo y quedaría como algo anecdótico alumbrarse con mecheros o velas de cera.

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